
Respuesta educativa para el alumnado con trastornos de conducta
Es fundamental partir de la premisa de que las conductas disruptivas, desafiantes o agresivas no surgen de la nada ni son un simple acto de “mala voluntad”. A menudo, son la manifestación externa de dificultades emocionales, sociales, de aprendizaje, o de factores ambientales adversos. Por ello, la respuesta educativa debe ir más allá del mero castigo, centrándose en la prevención, la comprensión funcional del comportamiento y la enseñanza de habilidades alternativas, siempre en un marco de colaboración interdisciplinar.













