Competencia digital educativa: formación del profesorado en las TIC

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En las últimas décadas, nuestra sociedad está “asistiendo” a una auténtica revolución que, de manera vertiginosa, ha influido, modificado y transformado hasta el más recóndito aspecto de nuestras vidas. Esa constante e imparable revolución está transmutando todos los ámbitos de nuestra vida: social, cultural, personal, laboral, económico, formativo, etc. (Martín-Padilla, 2017).

El espectacular desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ha modificado las formas de transmitir, clasificar y procesar la información, los modos de comunicación y relación, con un alcance generalizado sobre todas las actividades y ámbitos del ser humano: macro y microeconomía, político, social, cultural, laboral, formativo, la familia, las relaciones sociales, etc. (Barroso & Llorente, 2007; Cabero 2001; 2003 a y b; Marquès, 2000; Martín & López-Meneses, 2012; Martínez-Sánchez, 2007; Orellana, 2007; Sevillano, 2008; Vázquez & Sevillano, 2011).

El rol docente en la era digital

En este contexto tecnológico, los cambios impulsados por la inclusión de las TIC en la Educación hacen necesarios que se adopte una nueva perspectiva respecto al perfil docente. Además de tener experiencia en contenidos, el personal docente ha de saber guiar el aprendizaje mediando en “la construcción del conocimiento” (Salinas, 2004; cit. en Aguaded, Pérez & Monescillo, 2010). Su función adquiere nuevas dimensiones, destacando la necesidad de generar experiencias de interacción y motivación para que el alumnado sea protagonista y aprenda a gestionar el contenido al que acceden. Además, un dominio de las competencias tecnológicas y mediáticas serán garantía para que se lleve a cabo una enseñanza activa, constructiva y participativa. En ese marco el trabajo en equipo y la colaboración docente son fundamentales para que las TIC se integren de manera adecuada en el currículo (Aguaded et al., 2010).

El nuevo perfil docente plantea nuevos contenidos formativos en lo que respecta al uso de las TIC en el aula; la necesidad de adquirir conocimientos sobre su aplicación en las áreas disciplinares que les correspondan, deberán ser capaces de seleccionar materiales didácticos afines a estas demandas socioeducativas, tener competencias para desarrollar nuevos instrumentos de evaluación acordes al paradigma subyacente en su concepción del proceso de enseñanza-aprendizaje, etc., (Torres, 2013).

Así, en definitiva, el rol docente debe ir más allá del «enseñar» conocimientos, la mayoría con una vigencia limitada y que estarán siempre accesibles. Debe actuar de guía y ayuda para que el alumnado «aprenda a aprender» de manera autónoma, promoviendo su desarrollo cognitivo y personal con actividades críticas y aplicativas que, aprovechando la información disponible y las TIC, tengan en cuenta sus características (formación centrada en el alumno) y les exijan procesar la información de manera activa e interdisciplinar para que construyan su propio conocimiento y no se limiten a realizar una simple recepción pasiva y memorística de la información. Debe ser un mediador de los aprendizajes del alumnado, cuyos rasgos fundamentales, según Tebar (2003), son los siguientes:

  • Ser experto/a que domina los contenidos, que planifica, pero es flexible.
  • Establece metas: perseverancia, hábitos de estudio, autoestima, metacognición…; siendo su principal objetivo que el alumnado construya habilidades para lograr su plena autonomía.
  • Regula los aprendizajes, favorece y evalúa los progresos; su tarea principal es organizar el contexto en el que se ha de desarrollar el sujeto, facilitando su interacción con los materiales y el trabajo colaborativo.
  • Fomenta el logro de aprendizajes significativos, transferibles. etc.
  • Fomenta la búsqueda de la novedad: curiosidad intelectual, originalidad, pensamiento convergente, etc.
  • Potencia el sentimiento de capacidad: autoimagen, interés por alcanzar nuevas metas…
  • Enseña qué hacer, cómo, cuándo y por qué, ayuda a controlar la impulsividad.
  • Comparte las experiencias de aprendizaje con el alumnado: discusión reflexiva, fomento de la empatía del grupo, etc.
  • Atiende las diferencias individuales.
  • Desarrolla en los alumnos actitudes positivas: valores, etc.

En definitiva, como se expresa en el Preámbulo de la LOMCE (Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre): “El rol del docente es fundamental, pues debe ser capaz de diseñar tareas o situaciones de aprendizaje que posibiliten la resolución de problemas, la aplicación de los conocimientos aprendidos y la promoción de la actividad de los estudiantes.”

En este contexto, la importancia creciente de las TIC, ha provocado la aparición de nuevas necesidades de aprendizaje y de formación referidas al conocimiento y dominio de esas tecnologías, que se han ido incorporando progresivamente a los currículos escolares de la mayoría de los sistemas educativos (Coll, 2010). Es decir, la ciudadanía requiere adquirir y desarrollar su competencia digital para desenvolverse en su vida diaria y desempeñarse a nivel laboral de forma óptima. En este sentido, la educación y la formación tienen un protagonismo vital, ya que la competencia digital forma ya parte, junto a otros aprendizajes básicos, de la alfabetización básica de la ciudadanía del siglo XXI frente a un conocimiento, hoy, en constante actualización. Así, la tecnología nos ofrece una puerta de acceso al conocimiento, a la colaboración y a la construcción del conocimiento. Además, posibilita el uso de estrategias didácticas y pedagógicas que mejoran el aprendizaje a través de recursos y herramientas personalizadas y facilita instrumentos a centros educativos y a docentes con los que coordinar, organizar y gestionar tareas diversas de forma más eficaz y eficiente (Resolución de 2 de julio de 2020).

Se hace necesario, por tanto, dotar a las personas de habilidades básicas que les permitan actualizar, asimilar, transferir y compartir conocimientos que aumenten su capacidad de adaptación a situaciones en constante cambio.

El Marco Común de Competencias Digitales Docentes

Desde el Parlamento Europeo se plantea que la competencia digital es una de las 8 competencias clave que cualquier persona joven debe haber desarrollado al finalizar la enseñanza obligatoria para poder incorporarse a la vida adulta de manera satisfactoria y ser capaz de desarrollar un aprendizaje permanente a lo largo de la vida. (Recomendación 2006/962/CE del Parlamento Europeo). Es de gran importancia formar en las competencias necesarias en la sociedad actual del siglo XXI y futura, la necesidad de que la tecnología se aproveche plenamente y se integre de forma eficaz en los centros formativos, mejorar también el acceso a la educación a través de recursos educativos abiertos y las oportunidades sin precedentes que los nuevos medios ofrecen para la colaboración profesional, la resolución de problemas y la mejora de la calidad y equidad de la educación (Martín-Padilla, 2017).

La competencia digital es, en definitiva, un prerrequisito para que el alumnado pueda beneficiarse de las posibilidades que ofrece la tecnología para un aprendizaje más eficaz, motivador e inclusivo (European Commission, 2019). En este sentido, la Comisión Europea publicó en 2013 el Marco para el Desarrollo y el Conocimiento de la Competencia Digital en Europa (DigComp), actualizado en 2016 (Vuorikari, Punie, Carretero Gómez & Van den Brande, 2016) y, posteriormente en la Recomendación del Consejo Europeo de 22 de mayo de 2018. En este marco de se establecen 5 áreas:

  • Información
  • Comunicación
  • Creación de contenidos
  • Seguridad
  • Solución de problemas

Por su parte, el INTEF, dependiente del Ministerio de Educación y Formación Profesional, a partir de ese Marco común europeo, ha desarrollado el Marco Común de Competencias Digitales Docentes. Este marco de referencia de la competencia digital docente debe ser considerado un documento sometido a constante evolución, adaptación y revisión. Este marco común se organiza en base a las cinco áreas competenciales antes mencionadas y desarrolla un total de 21 competencias que se estructuran en torno a 3 niveles competenciales de manejo (A-Básico, B-Intermedio y C-Avanzado), cada uno con 2 subniveles diferenciados (A1, A2, B1, B2, C1 y C2) de dominio competencial. Cada competencia se encuentra claramente detallada e incluye descriptores basados en términos conocimientos, capacidades y actitudes (INTEF, 2017).

En la Resolución de 2 de julio de 2020, de la Dirección General de Evaluación y Cooperación Territorial, por la que se publica el Acuerdo de la Conferencia Sectorial de Educación sobre el marco de referencia de la competencia digital docente, este Marco Común de Competencias Digitales Docentes queda actualizado de la siguiente manera:

Área 1. Información y alfabetización Informacional

  • 1.1 Navegación, búsqueda y filtrado de información, datos y contenidos digitales: buscar información, datos y contenidos digitales en red y acceder a ellos, expresar de manera organizada las necesidades de información, encontrar información relevante para las tareas docentes, seleccionar recursos educativos de forma eficaz, gestionar distintas fuentes de información, crear estrategias personales de información.
  • 1.2 Evaluación de información, datos y contenidos digitales: reunir, procesar, comprender y evaluar información, datos y contenidos digitales de forma crítica.
  • 1.3 Almacenamiento y recuperación de información, datos y contenidos digitales: gestionar y almacenar información, datos y contenidos digitales para facilitar su recuperación; organizar información, datos y contenidos digitales.

Área 2. Comunicación y colaboración

  • 2.1 Interacción mediante las tecnologías digitales: interaccionar por medio de diversos dispositivos y aplicaciones digitales, entender cómo se distribuye, presenta y gestiona la comunicación digital, comprender el uso adecuado de las distintas formas de comunicación a través de medios digitales, contemplar diferentes formatos de comunicación, adaptar estrategias y modos de comunicación a destinatarios específicos.
  • 2.2 Compartir información y contenidos digitales: compartir la ubicación de la información y de los contenidos encontrados, estar dispuesto y ser capaz de compartir conocimiento, contenidos y recursos, actuar como intermediario, ser proactivo en la difusión de noticias, contenidos y recursos, conocer las prácticas de citación y referencias e integrar nueva información en el conjunto de conocimientos existentes.
  • 2.3 Participación ciudadana en línea: implicarse con la sociedad mediante la participación en línea, buscar oportunidades tecnológicas para el empoderamiento y el autodesarrollo en cuanto a las tecnologías y a los entornos digitales, ser consciente del potencial de la tecnología para la participación ciudadana.
  • 2.4 Colaboración mediante canales digitales: utilizar tecnologías y medios para el trabajo en equipo, para los procesos colaborativos y para la creación y construcción común de recursos, conocimientos y contenidos.
  • 2.5 Netiqueta: estar familiarizado con las normas de conducta en interacciones en línea o virtuales, estar concienciado en lo referente a la diversidad cultural, ser capaz de protegerse a sí mismo y a otros de posibles peligros en línea, desarrollar estrategias activas para la identificación de las conductas inadecuadas.
  • 2.6 Gestión de la identidad digital: crear, adaptar y gestionar una o varias identidades digitales, ser capaz de proteger la propia reputación digital y de gestionar los datos generados a través de las diversas cuentas y aplicaciones utilizadas.

Área 3. Creación de contenidos digitales

  • 3.1 Desarrollo de contenidos digitales: crear contenidos en diferentes formatos, incluyendo contenidos multimedia, editar y mejorar el contenido de creación propia o ajena, expresarse creativamente a través de los medios digitales y de las tecnologías.
  • 3.2 Integración y reelaboración de contenidos digitales: modificar, perfeccionar y combinar los recursos existentes para crear contenido digital y conocimiento nuevo, original y relevante.
  • 3.3 Derechos de autor y licencias: entender cómo se aplican los derechos de autor y las licencias a la información y a los contenidos digitales.
  • 3.4 Programación: realizar modificaciones en programas informáticos, aplicaciones, configuraciones, programas, dispositivos, entender los principios de la programación, comprender qué hay detrás de un programa.

Área 4. Seguridad

  • 4.1 Protección de dispositivos: proteger los dispositivos y los contenidos digitales propios, comprender los riesgos y amenazas en red y conocer medidas de protección y seguridad.
  • 4.2 Protección de datos personales e identidad digital: entender los términos habituales de uso de los programas y servicios digitales, proteger activamente los datos personales, respetar la privacidad de los demás y protegerse a sí mismo/a de amenazas, fraudes y ciberacoso.
  • 4.3 Protección de la salud: evitar riesgos para la salud relacionados con el uso de la tecnología en cuanto a amenazas para la integridad física y el bienestar psicológico.
  • 4.4 Protección del entorno: tener en cuenta el impacto de las tecnologías sobre el medio ambiente.

Área 5. Resolución de problemas

  • 5.1 Resolución de problemas técnicos: identificar posibles problemas técnicos y resolverlos (desde la solución de problemas básicos hasta la solución de problemas más complejos).
  • 5.2 Identificación de necesidades y respuestas tecnológicas: analizar las propias necesidades en términos tanto de uso de recursos, herramientas como de desarrollo competencial, asignar posibles soluciones a las necesidades detectadas, adaptar las herramientas a las necesidades personales y evaluar de forma crítica las posibles soluciones y las herramientas digitales.
  • 5.3 Innovación y uso de la tecnología digital de forma creativa: innovar utilizando la tecnología, participar activamente en producciones colaborativas multimedia y digitales, expresarse de forma creativa a través de medios digitales y de tecnologías, generar conocimiento y resolver problemas conceptuales con el apoyo de herramientas digitales.
  • 5.4 Identificación de lagunas en la competencia digital: comprender las necesidades de mejora y actualización de la propia competencia, apoyar a otros en el desarrollo de su propia competencia digital, estar al corriente de los nuevos desarrollos.

La formación digital continua del profesorado

Como ya hemos comentado, la competencia digital es un requisito que la ciudadanía del siglo XXI debe adquirir. No en vano, en el preámbulo de la LOMCE (Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre) se menciona que: “Los alumnos y alumnas actuales han cambiado radicalmente en relación con los de hace una generación. La globalización y el impacto de las nuevas tecnologías hacen que sea distinta su manera de aprender, de comunicarse, de concentrar su atención o de abordar una tarea”.

Las TIC deben ser el elemento que posibilite la creación de condiciones oportunas que permitan un cambio metodológico en el que el alumnado sea un elemento activo en el proceso de aprendizaje. El profesorado es, en este sentido, un agente de vital importancia ya que, por una parte, es quien debe diseñar contenidos adaptados a la cultura digital en la que el alumnado está acostumbrado a desenvolverse y, por otra parte, debe ayudar a este mismo alumnado a adquirir las competencias digitales necesarias desde un planteamiento crítico y equilibrado.

Pero para que este fomento del uso de las tecnologías en el ámbito educativo sea efectivo, y genere una mejora de los resultados de aprendizaje del alumnado, es necesario que el profesorado cuente con una formación especializada. Es, por tanto, de vital importancia que el profesorado se implique y comprenda la necesidad de estar en continua actualización en lo que respecta a competencias digitales y con relación a conocer y aplicar metodologías activas en el aula para mejorar la eficacia del proceso de enseñanza-aprendizaje.

La adquisición y desarrollo de competencias digitales y didácticas por parte del profesorado es un requisito inherente a la evolución y desarrollo de la práctica profesional docente y a las necesidades de mejora del aprendizaje y desarrollo de competencias del alumnado. Además, no debe obviarse el carácter motivador que las TIC tienen para el alumnado, sin olvidar tampoco la necesidad de diseñar programaciones didácticas que sean coherentes con la realidad tecnológica en la que vivimos. En este sentido las TIC deben, en definitiva, ayudar a mejorar el desarrollo y adaptación del sistema educativo a un entorno fuertemente digitalizado y cambiante.

Por ello, la formación continua del profesorado debe adquirir una relevancia de primer orden para un correcto desempeño profesional docente. Pero debe ser una formación que se actualice periódicamente para adaptarse a los nuevos contextos educativos que el desarrollo tecnológico y social vaya generando.

Referencias bibliográficas

Antonio H. Martín
Antonio H. Martín
RESPONSABLE DEL DEPARTAMENTO DE GESTIÓN E INNOVACIÓN

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